Mensajes
Artículos, Sala de Prensa

Un final feliz

Yo creo que Disney me hizo un daño. Siempre le dije a mi mamá y a mi hermana que yo aprendía más de la televisión que en el colegio y aunque era una exageración es cierto que esa visión disneylandia de buscar la paz y la ilusión a través de la libertad está clavada en mi como un dogma. Influye también el ambiente en el que crecí, un ambiente de izquierdas liberal en el que yo pude ir decidiendo mi camino sin recibir un adoctrinamiento en ninguna religión o ideología. El lema del colegio que tiene mi mamá es Creatividad, Criticidad y Cooperación y yo podría ser un fiel exponente de estos tres objetivos. Claro que en Disney las cosas suelen presentarse como blanco y negro: están los buenos y los malos… a veces los malos no tienen la culpa de ser malos pero lo son, y los buenos casi siempre son buenos sin más, algún pequeño fallo los hace más humanos. En la realidad las personas suelen ser más grises. Hay algunos que han perdido el norte y se han pasado a la cuadra ruda, pero casi todos nos movemos en un limbo en el que constantemente tenemos que definir el bien y el mal.

Eso se hace más agudo cuando vives en una isla en la que tu grupo de influencia, aquellas personas a las que llegas a través de múltiples conexiones y que influyen y a las que influyes a lo largo de tu vida, suele ser un grupo reducido. Como la clase media es tan pequeña en un país como Rep. Dominicana, y la clase pobre tan abundante hay una tendencia a agolparse en torno al cinco por ciento que mueve los recursos independientemente de que pertenezcas o no a ese privilegiado grupo. Así lo más probable es que si te involucras socialmente termines por tocar una cantidad limitada de conexiones. Si hoy defiendes una causa es probable que tus oponentes sean tus aliados futuros en otra causas y tus aliados actuales sean tus oponentes futuros. De hecho hay una línea muy delgada entre quien de verdad está a favor o en contra de algo.

Por diversas razones, entre las que están la estrategias políticas trazadas durante la guerra fría, somos una sociedad bastante homogénea y las diferencias ideológicas a veces son tan sutiles como trabajar para una empresa u otra o simpatizar con un partido y no con otro o un equipo de pelota y no otro. Esta desventaja inicial, porque a mi juicio eso nos hace más vulnerables a la manipulación, puede ser una ventaja si aprendemos a conectar los puntos en común para dirimir conflictos. Por ejemplo, en la lucha por una educación digna que actualmente reclama una mayor inversión para hacer frente a las necesidades de infraestructura educativa y calidad docente, hay más de doscientas organizaciones de diversa índole trabajando de la mano. La izquierda trabaja junto con el empresariado, la iglesia junto a las feministas, algunos de los grupos que se opusieron a la construcción de una cementera en los haitises trabajan con los grupos que la querían construir, todos unidos por llamar la atención sobre un tema esencial para el futuro de nuestro país: elevar la calidad de la educación para todos los dominicanos sin importar su condición social. Probablemente si se tuviera que decidir el contenido de los libros de texto surgirían más diferencias pero cada organización ha sabido encontrar el nexo que las une y ha abrazado a las demás como hermanos de la misma causa. Yo lo veo como un ejemplo de acción cívica.

Probablemente existan tensiones dentro de la Coalición, pero esas tensiones se dirimen cuando se mira el objetivo común. Pero yo voy más allá, ese objetivo común es además un objetivo que no tiene colores de banderas, aunque el amarillo se haya convertido en el color emblemático de la lucha. Está claro que hay una voluntad dentro de la coalición de ser apartidista, pero no por eso es una lucha contra los partidos, ni siquiera es una lucha contra el partido de gobierno o su presidente. Desde el oficialismo se ha interpretado la lucha por el 4% como una cruzada de algunos sectores para hacer oposición. Es cierto que ante la carencia de contrapeso que ha tenido la política dominicana en los últimos ocho años, cualquier tipo de resistencia al poder que viene acumulando crecientemente el PLD puede ser interpretada como una lucha en contra de sus intereses, pero es necesario recalcar que mejorar la educación no solo beneficia a los ciudadanos que han decidido sacrificar tiempo de sus respectivos trabajos y familias para dedicárselo a una causa necesaria, sino que una mejoría en la calidad educativa, para la cual numerosos expertos internacionales han señalado hace falta una mayor inversión, beneficia a todos los sectores de la población incluido el partido de gobierno.

Siempre ha existido la teoría de que es más fácil gobernar a una masa ignorante que a una que ha recibido las herramientas para el pensamiento crítico, pero sin embargo las leyes se cumplen más donde existe una mayor consciencia social. Es mucho más fácil adoptar políticas reformatorias en países donde los mismos políticos están mejor formados. Para el PLD hubiera sido más fácil mantenerse en el poder en su primera legislatura si por encima del populismo hubieran valido razones. Entonces, tener miedo a mejorar la educación, es como tener miedo a recibir un sueldo justo todos los meses.

Está claro que hay intereses que han obligado a cada gobierno que ha pasado por el Estado dominicano a desviar la atención de la educación por ser un área del poder poco publicitada y que no tiene un impacto visual similar al de un elevado, un túnel o un metro, pero ahora que según las encuestas más del 91% de los ciudadanos ve necesaria una mayor inversión en educación es más que probable que el gobierno que asuma la educación como eje de su política gubernamental vea recompensada su gesta con el favor del pueblo.

Las autoridades deben de dejar de entender esta lucha como una lucha en contra de sus intereses e intentar acercarse a esa coalición que lo único que exige es que se coloque a la educación en el centro de las prioridades del Estado. Yo me niego a ver a Leonel Fernández y su gobierno como los malos de una película animada de Disney. Prefiero verlos como humanos que han hecho cosas buenas y también que han fallado y que tienen la oportunidad de hacer que esta película termine con un final feliz.

Anuncios

Acerca de Coalición Educación Digna

La coalición por la educación digna es un esfuerzo de un conjunto de organizaciones y activistas que piden mediante acciones cívicas y pacificas, que se cumpla de una buena vez con la LEY GENERAL DE EDUCACION 66-97, la que establece que el 4% del PIB en el presupuesto nacional sea destinado en inversión a la educación. Con el arma de un paraguas y sombrillas amarillas (el cual usan para cubrirse del sol) en la mano que reza 4% para la educación, un conjunto de organizaciones y activistas iniciaron su cruzada de respeto a la ley, ha esta se han sumado un sin numero de ciudadanos de toda índole que se han vuelto en una avalancha ciudadana. Más Información: Educacióndignard@gmail.com

Comentarios

Un comentario en “Un final feliz

  1. Buen trabajo este. Felicidades.

    Publicado por Yendy Corporan Martinez | mayo 13, 2011, 6:51 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: