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Dolorosamente sorprendida

Apreciado y siempre recordado don Adriano:

Desde hace años leo fielmente sus escritos en A.M. con una mezcla de nostalgia y simpatía, por aquellos años en los que tuve la oportunidad de tratar de cerca con usted, cuando era más conocido como catedrático universitario que como periodista y yo trabajaba estrechamente con el sector de educación superior. Aunque no siempre estoy cien por ciento de acuerdo con los puntos de vista expresados en sus escritos, siempre me han parecido ponderados, mesurados, lúcidos.

Es por eso que todavía no logro salir de mi asombro con su artículo de esta mañana sobre el 4% para la educación. Me cuesta trabajo creer que saliera de su pluma, de su cabeza o de su corazón. Ni siquiera parece su estilo. Preferiría creer que lo escribió otra persona, quien ciertamente no se documentó para nada sobre la situación actual de la educación en nuestro país y mucho menos sobre las organizaciones que se han unido para reclamar que se cumpla la ley del 4% del PIB para ver si algún día se le puede ofrecer a nuestro pueblo la oportunidad de recibir una educación pública digna, en aulas dignas, en planteles educativos dignos, con maestros dignamente preparados a los que se retribuya con salarios dignos.

Perdone mi falta de entendimiento, pero me gustaría que aclarara usted cuál es la verdad que los promotores de este movimiento ciudadano no dicen. Cual es la falacia en demandar más horas de clases, cuando todo el mundo sabe que las escuelas públicas tienen que ofrecer varias tandas al día para subsanar aunque sea parcialmente la carencia de aulas y por tanto cada tanda es más corta de lo recomendable. Sería bueno si aclarara también cuáles son las organizaciones que no se identifican… porque desde que este movimiento comenzó, las instituciones que participan están dando la cara ¡de frente! El listado de aproximadamente 200 organizaciones participantes en la Coalición ha circulado ampliamente. Me costaría trabajo creer que no lo haya recibido Diario Libre.

Aunque no soy muy entendida en estos temas, me parece que corresponde a los ciudadanos exigir que se cumpla la ley y su derecho a una educación digna, pero no pienso que sea su rol decidir qué ha de hacerse con el 4%. Se supone que las instancias oficiales tienen especialistas y técnicos capacitados para elaborar un plan transparente y efectivo para optimizar la educación, determinar cuántas aulas adicionales se necesitan, cómo sortear obstáculos para construir planteles educativos en las áreas más marginadas y olvidadas, cómo proporcionar el mantenimiento necesario a los planteles, cómo asegurar un desayuno escolar confiable, qué tipo de capacitación necesitan los maestros (actuales y futuros) para ser más efectivos, qué salario deben recibir para que no tengan que mantener dos o tres empleos simultáneos, por aquello de que el que mucho abarca poco aprieta. El gobierno que no entienda que todo esto sólo se logra con un incremento sustancial en el presupuesto educativo y que no pueda elaborar un plan para implementarlo, no merece ser llamado “gobierno”.

Por último, yo soy una de esas ciudadanas de clase media que educó a sus hijos en colegios privados. También mis nietos, como los suyos, asisten a colegios privados. Es más, me parece que una nieta suya y una de mis nietas asisten al mismo colegio. Un colegio de niñas y niños “bien” que también ha dado su apoyo a la causa del 4% para la educación. Porque aunque nos cueste creerlo, cada vez hay más y más personas que no se conforman con su adelanto y bienestar personal mientras la inmensa mayoría de sus conciudadanos permanecen en condiciones indignas en muchos o en todos los aspectos de su vida, comenzando por la educación. En lugar de considerarlo como lo más irónico, debería celebrarlo como lo más maravilloso: que las clases media y alta salgan de sus “polígonos centrales” para solidarizarse con los que no han tenido iguales oportunidades y junto a ellos luchar por una sociedad más justa. La conciencia ciudadana y la conciencia comunitaria están despertando gracias al trabajo y a la dedicación de muchas personas y organizaciones preocupadas por el bien común, como las que hoy animan este revelador movimiento. También en este tipo de expresión y participación ciudadana estamos muy rezagados, pero nunca es tarde para comenzar. Creo que el pueblo nunca olvidará la experiencia de este LUNES AMARILLO.

Yo lo recuerdo a usted como un ciudadano consciente y preocupado por el bienestar de su país. Sería de gran satisfacción para mí verle apoyando iniciativas y causas justas, como esta del 4%, que solo buscan construir una mejor nación para todos.

Muy atentamente,

Floriana Piña

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Acerca de Coalición Educación Digna

La coalición por la educación digna es un esfuerzo de un conjunto de organizaciones y activistas que piden mediante acciones cívicas y pacificas, que se cumpla de una buena vez con la LEY GENERAL DE EDUCACION 66-97, la que establece que el 4% del PIB en el presupuesto nacional sea destinado en inversión a la educación. Con el arma de un paraguas y sombrillas amarillas (el cual usan para cubrirse del sol) en la mano que reza 4% para la educación, un conjunto de organizaciones y activistas iniciaron su cruzada de respeto a la ley, ha esta se han sumado un sin numero de ciudadanos de toda índole que se han vuelto en una avalancha ciudadana. Más Información: Educacióndignard@gmail.com

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